There is a kingdom
“Such is my faith for you. Such is my love"*
I
La verdad es lo contrario al cinismo.
II
El aparcamiento sobreexpuesto de un centro comercial en Madrid respira, calmado.
Dos sombras reposan allí entrelazadas, esperando a que remita el cansancio. Habitan sobre las baldosas, pasan desapercibidas. La memoria de la luz que las perfila mantiene aún vivos los cuerpos que las proyectaron.
III
Corroboro la existencia del amor sin atisbo de duda. Siempre impreciso, en sus formas, en sus tiempos. Siempre en el filo. El vértigo.
IV
Caminaba, escuálido, por la autopista abandonada. No tenía muy claro nada más allá de lo dolorosamente real que era todo lo que ocurría dentro. El pecho encerraba tantísima verdad entonces; la encierra siempre, aunque el ruido de fuera sea tan fuerte a veces que se vuelva imposible encontrarse.
Si todos los soldados luchan en el frente interno para vadear su complejidad, el cuerpo queda expuesto. Los carroñeros atacan y las defensas están mermadas.
Si los muchachos contemplan, silenciosos, el incendio de la aldea interior, es difícil neutralizar los embates incesantes que llegan desde fuera.
V
La vida no hablaría a través de poemas brillantes y certeros, sino desde el mayor extrañamiento. Dolorosamente huérfano de las palabras necesarias para nombrar esta forma de relación con la realidad: el más profundo desconocimiento.
La brutalidad. La desmesura de todo.
Las montañas de Fuerteventura gritan y nadie las escucha, ¿parece? Agrietadas... ¿muertas?
¿Es la tierra un cadáver enorme? ¿Qué vivió ese cuerpo antes de desplomarse, fósil, para siempre?
VI
La luz del crucero vibra serena al reflejarse sobre las aguas. La tormenta, en cierto modo, ha remitido.
* Fragmento de la canción There is a kingdom, de Nick Cave

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